Miércoles, 27 Septiembre 2017 02:38

Oscar Chapino, el dirigente que se extraña

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El libro que contará su historia. Presidente de la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná y la Asociación Argentina. Ocupó cargos en la provincia y colaboró con varios clubes. Falleció en febrero. En octubre será presentado un libro en su memoria. Aquí el prólogo. 

 

“La idea de escribir la biografía de Oscar Chapino surgió en 2014 más o menos. Oscar dio vueltas con el proyecto hasta que aceptó. Y empezamos a trabajar. Tomaba su auto todas las tardes para ir a la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná (sin dudas su primer hogar) y apretaba un botoncito de un pequeño grabador. Y allí hablaba de su vida. Separamos cada uno de los temas. Pero el Complejo que lleva su nombre fue el preferido. 

Adelantamos mucho material y en 2015 teníamos buena parte del trabajo resuelto. De repente paralizamos la tarea. Vaya uno a saber por qué. Pero daba la sensación que esa idea que tenía varias páginas resueltas iba a caer en el olvido de un cajón de escritorio. 

Y ahí estuvo. En el olvido de un cajón de escritorio. Pasó el tiempo. Oscar enferma y todos nos sentimos mal. Nos imaginábamos su sufrimiento, pero también teníamos miedo. De perder al esposo, al padre, al amigo, al dirigente. Al confidente, al consejero. Al tipo que con actitud nos daba fuerzas a nosotros. 

Pasó el tiempo. Oscar luchaba de una manera tenaz y pese a la enfermedad que avanzaba logró organizar dos torneos de fútbol a nivel nacional, en ese mismo tiempo. El último, 2016, tuvo una despedida memorable. Bajo el cobijo de unos árboles en el Complejo Oscar Chapino, la noche no se quería despedir. Y él, tampoco. 

Pasó el tiempo. Quince días antes de su despedida terrenal charlamos en Casa Quinta, el geriátrico al que le depositó muchas horas de trabajo y que en lo personal se constituía en punto de encuentro. De repente,  del cajón de un escritorio, sacó del olvido ese borrador. Su borrador. La indicación fue “hay que terminar el libro”. No se habló más. No hizo falta. 

Siete días antes de su adiós miramos 300 fotos, seleccionamos material, me contó más detalles de su vida. Sus goles en Diamantino, la amistad con Unión de Santa Fe, los pormenores de cuando enfrentó al poder de la AFA corrupta. Y encontró una imagen de sus tiempos de purrete en Belgrano. Club al que amó.

Seguía adelante, pese a sus dolores. Entiendo que en su interior luchaba para no irse de esta vida, pero se estaba preparando. Y acaso dejar su historia contada podría aleccionar sobre garra, fe, lucha, sobreponerse a situaciones difíciles, superar obstáculos. 

Oscar no fue ambicioso en lo económico. Su afán era pegar ladrillos en la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol y que su ejemplo sirva a otros. Oscar no jugó por el oro. Jugó por el bronce. 

Que no hizo este amigo y compadre entrañable. No fue un hombre común, tenía un carisma especial que lo hizo simplemente “un distinto”. Oscar Chapino forjó un hogar, cuyos hijos ya son profesionales. Tuvo tres nietas que le dieron esa alegría necesaria, clave para el alma. Claro que el “rendirse jamás” fue la frase elegida de este escorpiano de ley. Fue jugador de fútbol, dirigente de distintas instituciones, llevó adelante un excelente proceso en la Federación Entrerriana de Fútbol. Ayudó a amigos, conoció la lona, pero se levantó. Dividió su tiempo entre el fútbol, el apego familiar y ese cuidadoso trabajo que le llevó horas en el geriátrico. 

Alguna vez, quien esto escribe, lo definió en la década del 90 como “loco, lírico y visionario”.

Loco: porque así lo llamaban quienes no esperaban que Oscar Chapino cumpla con su sueño de hacer realidad un proyecto magno como lo es el Complejo de la Liga de Agrupaciones de Veteranos de Fútbol de Paraná.

Lírico: decían que soñaba mucho, que quería volar igual que las gaviotas. Y desafío a quienes pensaron que era imposible.

Visionario: Una menta pre clara para aquellos tiempos de los 90. Un Complejo para agrupar todos los partidos de fútbol allí y que de a poco fue sumando comodidades hasta llegar hoy a una gran realidad. Un lugar modelo, con pileta, vestuarios, ingresos pavimentados, canchas con riego, cantina, salón. Y fue por más. El Complejo Ciudad Deportiva. 

Chapino fue un personaje que hizo que por una pelota de fútbol “el país, conozca el país”. 

Una personalidad de escasos premios y homenajes, aunque poco le importó. Siguió adelante. Sin renunciamientos, sin claudicar. Pocos dirigentes deportivos pueden estar a su altura. Pocos y contados con los dedos de una mano.

Fue el primero que instauró la idea de homenajear en vida a celebridades o colaboradores del fútbol con el nombre de las canchas de veteranos, calles internas de los dos complejos o nombres de campeonatos. Y este libro tiene esa intención, de homenajearlo. Porque Oscar Chapino simplemente fue un ejemplo de vida. Tenacidad y actitud, dos palabras que no deben faltar en ningún ideal de cada persona. Y que nunca faltaron en él”. 

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ABZ

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