Lunes, 17 Julio 2017 02:04

Un bono a lo García Márquez

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Argentina no es el único país que ha tomado deuda a 100 años. Argentina no es el único país que ha tomado deuda a 100 años.

Bonos y 100 años de Soledad. En estos días los argentinos volvemos a poner sobre la mesa una temática que ya se ha convertido para nosotros– y con fundamento – en “tabú”, despertando claras controversias y divergencias dentro del mundo político, y para la población un nuevo temor –por no decir escozor - que los retrotrae a un fantasma del pasado, que no deja de serlo, y que se mantiene más presente que nunca: la deuda. 

 

En este nuevo capítulo nos encontramos con una particularidad, el gobierno actual emitió bonos a 100 años. Esto profundizó aún más la polémica desatando voces a favor y en contra, y alegatos que atraviesan una mixtura de fundamentos que van desde la cuestión de la soberanía nacional hasta la herencia patria. 

Lejos de definirnos en una postura concreta, parecería más certero analizar las distintas aristas que caracterizan al nuevo bono, poniendo en relieve contextos, formas, condiciones, y efectos posibles al corto y largo plazo. Posteriormente cada lector podrá distribuir los pesos en la balanza y definir si se esta se inclina hacia el acierto, hacia el error, o por qué no, a un equilibrio de certezas y equivocaciones, que es lo más comúnmente intrínseco en la política, tanto como en la vida misma. 

Estos son los datos que deben cimentar el análisis: 

§ En una operación financiera el gobierno emitió un bono a 100 años. Lo que significa la entrada de 2.750 millones de dólares, y que se devolverá en pagos semestrales con una tasa de interés de 7,125% anual. Esto equivale a aproximadamente 196 millones de dólares al año, por 100 años. 

§ Por simple matemática, la cuenta nos da que en 2117 se habrán pagado aproximadamente 19.600 millones de dólares. Es decir, 16.850 millones de dólares más de lo que le prestaron al Gobierno. 

§ Argentina no recibió 2.750 millones de dólares, sino que fueron 2.475 millones porque los bonos fueron entregados con un descuento del 10 %. Es decir que por cada lámina de 100 dólares, el inversor pagó 90. Por esto último, la tasa implícita de esa operación para los financistas iniciales fue 7,91 %, mientras que el cupón de tasa de interés es 7,125 % anual.

§ Estos números nos dan como conclusión que Argentina pagará su deuda, aproximadamente, en 15 años, y en los 85 años restante deberá pagará los intereses. 

§ Argentina no es el único país que ha tomado deuda a 100 años. Otro país latinoamericano que colocó deuda a 100 años fue México, consiguiendo una tasa de 5,75 % anual. En Europa varios países han emitido este tipo de títulos a tasas que no superan el 3 % anual. Por ejemplo, Irlanda y Bélgica se han comprometido a pagar una tasa de 2,35 % anual en papeles a 100 años. 

§ Este modelo de deuda a 100 años también se replica en el sector privado, donde empresas como Coca-Cola, IBM, Motorola, se endeudan a un siglo. 

Sobre esto se pueden hacer algunas reflexiones: 

§ El gobierno acuerda a una tasa muy por encima de los parámetros que se manejan en el mundo. Si Argentina hubiese colocado la deuda a 100 años a un rendimiento similar al que obtuvo México cuando lo hizo en 2015 (al 5,75 %), por cada 100 dólares que se comprometió a pagar, hubiese obtenido hoy 122,80 dólares en vez de 90 dólares, es decir, un 36 % más de fondos. De la misma forma podemos hacer el ejercicio con los porcentajes de interés conseguidos por los países europeos. 

§ Sin embargo también podríamos decir que el interés promedio al cual logró tomar deuda nuestro país, desde hace más de 25 años, no bajaron del 12%. Una tasa de casi el 8% no se califica tan mal, en comparación con las operaciones que concretaron gobiernos anteriores. 

§ Por otra parte, en el año 2117, cuando venza el bono en cuestión, el monto a pagar podría ser insignificante, ya que la tasa anual de inflación promedio en Estados Unidos desde 1917 a 2016 fue del 3,2%. Manteniéndose dicha tendencial los 2750 millones de dólares que el Gobierno deberá pagar en 2117 equivalen a 110 millones de hoy. 

§ La emisión del bono a 100 años fue una operación financiera concretada en secreto, y sin aprobación del Congreso de la Nación, contradiciendo lo que establece la Constitución Nacional. Por otra parte, el bono se negoció con cuatro grandes bancos internacionales, sin difusión entre inversores, y definida en conferencia telefónica para unas pocas grandes firmas administradoras de fondos millonarios. Por costumbre y normas de transparencia dentro del mundo de negocios y las finanzas, y con el objetivo de convocar a la mayor cantidad de interesados para que la puja permita reducir el costo de la colocación, el país que quiere emitir un bono de deuda realiza una recorrida por las principales plazas financieras. Esto no sucedió, perjudicando nuestras condiciones de negociación.

§ Nuevamente ante un eventual litigio por no pagar intereses y capital, Argentina se someterá irrevocablemente a la jurisdicción de cualquier estado de Nueva York o un tribunal federal de los Estados Unidos asentado en el distrito de Manhattan, ciudad de Nueva York. La renuncia a la soberanía jurídica es un resguardo para los inversores para esa eventualidad, como ya sucedió en el conflicto con los denominados “fondos buitres”.

Como se observa los aciertos y perjuicios de esta nueva gestión financiera están a la vista, y no se resumen en estos pocos puntos. Aun se nos abre el debate, sobre los criterios y principios que fundan la política económica encarada por el gobierno actual: ¿este endeudamiento esta tiene como fin a la obra pública, o solo cubrir el déficit fiscal? Como esta pregunta aun no tiene respuesta, quedando a la reserva de nuestros dirigentes, no podemos afirmar ninguna de ambas. De todas maneras, sea cual sea la respuesta, también podríamos cuestionarnos ¿es esta la única alternativa que tiene nuestro país para generar capital: endeudamiento continúo a largo plazo a tasas no tan convenientes? 

Como ya dijimos, el debate está ya servido, de nuevo sobre la mesa. ¿Quién tiene razón? Como dijo un predilecto escritor argentino: “felices los que no insisten en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.”

 

¿Solución política?

§ Por otra parte, también es posible establecer que endeudarse a 100 años podría ser una “solución política”, hablando en términos de política externa, para la Argentina. Retrospectivamente los distintos gobiernos argentinos han demostrado incapacidad para renegociar y refinanciar sus deudas, generando “baches” críticos de inestabilidad política externa (que en muchos casos se traslada a la política interna). Esto genera desconfianza en el mercado internacional, alejando inversores que buscan condiciones más estables y seguras. Por otra parte, los refinanciamientos, en caso de ser necesario, actualizan las tasas a los precios del momento histórico, encareciendo la deuda. 

 

¿Puede retrotraer la jugada?

§ En caso de que en un futuro cercano otro gobierno quisiera rescatar esos bonos se enfrentará con una condición desventajosa, que de acuerdo a las pautas de endeudamiento del bono, hace muy caro el rescate. Expertos en finanzas calcularon que si hoy Argentina se arrepintiera de la operación decidiera retirar los 2750 millones de bonos emitidos a 100 años, por las condiciones de emisión debería desembolsar 8600 millones de dólares. 

Como se observa los aciertos y perjuicios de esta nueva gestión financiera están a la vista, y no se resumen en estos pocos puntos.

La emisión del bono a 100 años fue una operación financiera concretada en secreto, y sin aprobación del Congreso de la Nación. 

¿Es esta la única alternativa que tiene nuestro país para generar capital: endeudamiento continúo a largo plazo a tasas no tan convenientes? 

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Matías Dassetto

Especial ABZ

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